Para poder entender el aire que respiramos en el barrio, nos gustaría responder a algunas preguntas que los vecinos y vecinas nos hacemos:

¿Qué son las partículas en suspensión?

Son una serie de diminutos cuerpos sólidos o micro gotas que se encuentran dispersos en la atmósfera.

Normalmente su densidad es mucho mayor que el aire, pero su pequeño tamaño unido a posibles cargas electroestáticas, por ejemplo, hacen que no se depositen en el suelo o tarden mucho en hacerlo, permaneciendo en suspensión en el aire. Lógicamente cuanto mayores son, antes se depositan.

¿Qué tamaño y forma tienen?

Aunque las partículas en suspensión tienen formas irregulares, se asemejan a una esfera de manera que su tamaño se define según el diámetro de una esfera que circunscribe la partícula. Las partículas se clasifican en dos tamaños: 

  • – PM10 que son partículas de menos de 10 micras de diámetro 
  • – PM2,5 que son las de menos de 2,5 micras de diámetro. 

Para determinar su concentración en la atmósfera se usan los microgramos de partículas por metro cúbico de aire.

¿De dónde provienen?

Las partículas en suspensión provienen tanto del medio natural como de la actividad humana (llamadas antropogénicas).

Las que tienen su origen en el medio natural, provienen en general de la fragmentación de cuerpos de mayor tamaño y su composición puede ser mineral u orgánica.

Entre las principales causas cabe citar: el polvo procedente de la descomposición de rocas, las procedentes de la actividad volcánica, el polen, etc.

Las de tipo ‘actividad humana’ son las más abundantes y las que más nos deben preocupar. Tal vez la fuente más importante sea las producidas por combustiones incompletas (hollín) de los motores térmicos de los medios de transporte, en gran medida de los de tipo diésel, y de la combustión del carbón.

Pero no sólo los motores de los vehículos contaminan, la fricción en el frenado ocasiona desgaste en las pastillas de frenos esparciendo partículas en la atmósfera de las ciudades,  asimismo el desgate de los neumáticos significa que éstos se van fragmentando en minúsculas partículas de goma que pululan en el aire. La actividad industrial, las canteras, la minería, el cemento, etc. son otras fuentes relevantes de estas partículas. En general se puede afirmar que las de origen natural son de mayor tamaño (PM10) que las de origen antropogénico (PM2,5). Este punto es muy importante porque la toxicidad de las partículas en suspensión se relaciona más con su tamaño que con su naturaleza.

¿Cómo pueden afectar a nuestra salud?

as partículas en suspensión afectan principalmente a nuestro sistema respiratorio. Cuanto mayor es el tamaño de la partícula más aguas arriba del circuito respiratorio son retenidas. Las de mayor tamaño se retienen en las vías superiores, primeramente, en la nariz, otras son retenidas en la garganta, otras de menor tamaño en los bronquios, otras llegan hasta los alvéolos pulmonares y finalmente las más finas (0,1 micras) pueden pasar directamente a la sangre sin que nada las haya retenido en su largo trayecto). Por lo tanto, puede afirmarse que cuanto menor es el tamaño de las partículas mayor es su peligrosidad.